El Valle del Aconcagua posee un clima Mediterráneo con cálidos veranos refrescados por la Corriente de Humboldt y por frescas brisas provenientes del Océano Pacifico. Esta influencia permite una larga temporada de crecimiento en donde la maduración se logra de dos a tres semanas más tarde que cualquier otra región vitivinícola de Chile. La maduración tardía realza los sabores, intensidad y concentración en nuestros vinos.
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El promedio de lluvias en el valle es de 250mm y sólo se presenta durante el invierno, lo que permite obtener vinos más concentrados. Este bajo nivel equivale aproximadamente a la cuarta parte de las precipitaciones caídas en Burdeos y dicha escasez de lluvias permite a los viticultores controlar el vigor y el tamaño del racimo, así como a mantener la maduración. Gracias al aire tibio y seco, las enfermedades de la vid derivadas de los hongos como el moho y la botritis son inexistentes en el Valle de Aconcagua, lo que nos permite llevar a cabo una viticultura natural y sustentable.
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Una adecuada irrigación es vital en el proceso de producción de la uva en la Región de Aconcagua. Fuimos bende- cidos con un magnífico suministro de agua nieve que baja de la Cordillera de los Andes y que desemboca en el río, cuyo caudal es luego desviado hacia los canales de irrigación que rodean el valle y que a su vez llevan estas aguas a los lugares indicados. A continuación, sistemas de irrigación por goteo transportan el agua hasta los pies de vides específicas.
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La constitución del suelo del valle es diverso y complejo; los suelos fluviales son pedregosos debido a la acumula- ción de piedras acarreadas por los glaciares de los Andes. Los suelos de los faldeos montañosos están compuestos de granito con un alto nivel de grava y arena, mientras que los suelos del valle contienen una textura franca y fran- ca arcillosa.
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| Estos suelos pobres y pedregosos ayudan a fortalecer las parras y de este modo se obtienen vinos concentrados y estructurados. Como consecuencia, en el Valle de Aconcagua se cultivan mayoritariamente variedades tintas; principalmente Cabernet Sauvignon, Shiraz, Carménère y Merlot.
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