Eduardo Chadwick comenzó su carrera en el mundo del vino a los 23 años, luego de graduarse con un Master en Ingeniería Industrial en la Universidad Católica de Chile en 1983, tras lo cual se unió a su padre, Alfonso Chadwick, en la bodega familiar Viña Errázuriz. Eduardo representa a la sexta generación dueña y administradora de esta viña, fundada por don Maximiano Errázuriz en el año 1870.

En el año 1983, mientras aprendía a través de su padre viticultura y el arte de elaborar vinos, Eduardo vislumbró el gran potencial de Chile para producir vinos finos. En 1985, Eduardo visitó la feria Vinexpo en Burdeos, Francia. Tal fue la impresión que se llevó el joven Eduardo al conocer las técnicas de elaboración de vino utilizadas en ese país que decidió quedarse en Francia para luego perfeccionar sus conocimientos en el Instituto de Enología de Burdeos. Esta experiencia le inspiró un verdadero amor por los viajes y el deseo de aprender más acerca del arte de elaborar vinos finos. Sus visitas a Borgoña, Napa y Toscana, entre una larga lista de famosas regiones vitivinícolas del mundo, inspirarían e influenciarían la elaboración del vino en Viña Errázuriz.

Tal ha sido el entusiasmo de Eduardo que viajar se ha convertido en una rutina para él y para el equipo técnico de la viña, quienes visitan cada año regiones productoras de vinos finos con el propósito de refinar también sus propias técnicas vitivinícolas.

Así, desde comienzos de 1985 hasta principios de los años noventa, Eduardo se embarcó en la tarea de implementar nuevas tecnologías de viticultura y en modernizar los equipos de la empresa familiar.

Desarrolló Don Maximiano Founder’s Reserve, el primer vino Ultra-Premium de Viña Errázuriz. En su elaboración, sólo se utilizó fruta proveniente de las mejores parras de las laderas del magnífico viñedo Don Maximiano. Eduardo, además, comenzó a expandir los viñedos en el Valle del Aconcagua y a experimentar con nuevos clones y variedades como Shiraz y Sangiovese. También adquirió una nueva propiedad en el Valle de Casablanca llamada “La Escultura”, en donde se producen vinos Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir de alta calidad.

Alfonso Chadwick Errázuriz falleció en 1993 y Eduardo se convirtió en presidente de Viña Errázuriz, continuando el gran legado de su padre: la pasión por el vino y la búsqueda de la excelencia.

En 1994, junto a Maison Louis Jadot, en Borgoña, formó la Agencia Hatch Mansfield, en el Reino Unido –organismo del cual hasta el día de hoy continúa siendo su presidente– con el fin de distribuir vinos de Viña Errázuriz y también otros vinos finos. Además, ese mismo año, Eduardo pasó a ser el director de la Asociación de Exportación de vino chileno, con sus oficinas principales en Santiago de Chile, y continúa promoviendo de forma activa los vinos chilenos en todo el mundo.

En 1995, Eduardo formó una sociedad con la Viña Robert Mondavi de Napa, California. Su sueño era producir un vino chileno que estuviese a la altura de los mejores del mundo; de esta forma, dicho vino, bautizado “Seña”, fue lanzado al mercado en enero de 1997.

Al mismo tiempo fueron incorporados los vinos Super Premium Arboleda y la línea Caliterra, provenientes de varias apelaciones chilenas, los cuales, en la actualidad, son comercializados en todo el mundo.

Actualmente y como una forma de fomentar la verdadera expresión de terroir de su vino ícono, Seña, Eduardo está llevando a cabo un proceso de transformación de esta viña para que en ella se elaboren vinos biodinámicos.

Al mismo tiempo, Eduardo está sumamente interesado en educar a los consumidores sobre el potencial de Chile como productor de vinos finos. Así, en el año 1999, Viña Errázuriz se convirtió en uno de los auspiciadores principales del Instituto Masters of Wine del Reino Unido, ofreciendo de esta manera su colaboración a dicho organismo. La función del instituto es promover la educación vitivinícola al más alto nivel en el ámbito internacional, filosofía que Eduardo comparte y promueve activamente.

En el año 2002 Eduardo introdujo al mundo un nuevo proyecto: Viñedo Chadwick, dando a conocer así la cosecha 1999. Este vino tinto Ultra-Premium, que rememora a su padre Don Alfonso Chadwick, está elaborado con frutos provenientes del viñedo ubicado en la residencia original de los Chadwick, en el Valle del Maipo. Este es un lugar histórico, poseedor de un terroir de gran calidad, en donde alguna vez estuvo la cancha de polo en la cual Don Alfonso practicaba su deporte favorito.

En el año 2003, Eduardo fue invitado como orador a la conferencia anual de Wine and Spirits Education Trust, en Londres, organización que tiene como misión educar y promocionar la cultura vitivinícola. El tema de la conferencia fue “Chile, una historia de éxitos, ¿pero hacia dónde vamos ahora?”

En enero del año 2004, un evento histórico se llevó a cabo en Berlín. Como parte de una cata a ciegas de vinos premier cru, de origen francés e italiano, y de los mejores vinos de viña Errázuriz, Eduardo presentó sus vinos íconos: Viñedo Chadwick 2000 y 2001, Seña y Don Maximiano Founder’s Reserve. En este evento dirigido por Steven Spurrier, algunos de los más respetados periodistas especializados en el área, escritores y consumidores, estos tres vinos superaron en competencia a los famosos vinos Château Lafite, Château Margaux, Château Latour y a vinos de culto italianos como Tignanello, Sassicaia, Solaia y Guado al Tasso. Viñedo Chadwick 2000 y Seña 2001 se ubicaron en primer y segundo lugar respectivamente, hecho que Jancis Robinson consideró como un hito para la industria vitivinícola chilena, ahora conocido simplemente como la “Cata de Berlín”.

En Julio de 2005, la revista Decanter eligió a Eduardo Chadwick como una de las 50 personas más influyentes en la industria del vino y Viña Errázuriz, a su vez, fue considerada como referente de calidad entre los vinos chilenos.

En diciembre de 2005, Eduardo se integró como miembro a la “Cofradía del Mérito Vitivinícola”, sociedad formada en 1983 por un grupo selecto de productores, académicos y distinguidas personalidades de la industria vitivinícola chilena. La Cofradía tiene como fin cuidar la autenticidad, calidad e imagen del vino chileno. Por más de una década, esta importante organización ha fomentado los valores éticos en la elaboración de vinos chilenos.

Eduardo y su esposa, María Eugenia, se casaron en 1987 y tienen cuatro hijas. Cuando no está en la viña o de viaje por el mundo, Eduardo disfruta jugando tenis, esquiando o practicando andinismo. Recientemente escaló el Monte Aconcagua, cuyas quebradas proveen de agua el terroir de los viñedos Don Maximiano. El Monte Aconcagua es la cumbre más alta de occidente con 6.962 metros de altura.