Chile es la tierra de la Cordillera de los Andes, de un clima Mediterráneo templado y de vinos finos. En las más afamadas regiones vitivinícolas de Chile se producen vinos de primera calidad, y es en estos valles precisamente en donde Viña Errázuriz ha estado produciendo vinos finos por más de 128 años.
Don Maximiano Errázuriz fundó Viña Errázuriz en 1870 en el Valle de Aconcagua, a 100 kilómetros al norte de Santiago. Este valle se caracteriza por ser frío y lluvioso en Invierno, pero caluroso y seco en los veranos. Fuertemente influenciado por brisas húmedas provenientes del Océano Pacífico, es un lugar ideal para el crecimiento de las uvas. Don Maximiano importó los más finos clones desde Francia y con tenacidad y perseverancia transformó esta tierra estéril en un viñedo de clase mundial.
Hoy, la tradición de calidad vive en el descendiente directo de Don Maximiano, Eduardo Chadwick. Eduardo es la sexta generación de su familia relacionado con el negocio de los vinos.
Eduardo ha supervisado la modernización del arte de hacer vino en esta histórica empresa, cuidando en mantener al mismo tiempo la identidad propia de nuestros vinos. Dedicada exclusivamente a la producción de vinos de calidad superior, Viña Errázuriz se ha construido la reputación de ser "La mejor viña de Chile".
La filosofía de Viña Errázuriz fue muy bien expresada por el propio Don Maximiano al decir: "De la mejor tierra, el mejor vino". En todos sus viñedos, Viña Errázuriz centra sus esfuerzos en producir vinos finos, controlando para ello cada etapa del proceso, desde el correcto crecimiento de las uvas, hasta la elaboración del vino utilizando técnicas que sean lo más naturales posibles. Se ha puesto énfasis en el delicado manejo de los vinos, con la tarea de producir vinos de gran elegancia y complejidad. Su dinamismo y pasión por el vino han hecho de Viña Errázuriz un productor de vinos de reconocida calidad internacional.
Don Maximiano nació en Santiago de Chile en 1832. Pertenecía a una de las familias más tradicionales de la sociedad chilena. El primer Errázuriz que llegó a Chile fue Don Francisco Errázuriz, español de origen vasco que llegó en 1753. En más de dos siglos de historia miembros de esta familia han estado ligados a los más fundamentales sucesos históricos, cambios culturales, sociales y políticos. Los Errázuriz han dado a la nación cuatro presidentes de la república, 2 arzobispos de Santiago, diplomáticos, escritores, industriales; hombres que han ayudado a construir el país y que le han dado grandeza y prestigio.
Don Maximiano estudió en Santiago y luego se radicó en Valparaíso, uno de los principales puertos de la época. En esos años conoce a quien sería su esposa, doña Amalia Urmeneta, hija de don José Tomás Urmeneta, el hombre más rico de Chile en ese tiempo. Se casaron el año 1855, ella tenía 18 años, él 22.
Don Maximiano se asocia con su suegro en una empresa productora de cobre, una de las mayores riquezas naturales de Chile. Esta empresa llegó a representar un tercio de la producción mundial de cobre. En 1856, crea la Compañía de gas de Santiago, empresa encargada de establecer el alumbrado público de la capital.
La pareja se traslada a vivir al norte del país, en Guayacán, en donde Don Maximiano trabaja duramente administrando las actividades productivas del negocio minero. Esperando su cuarto hijo, doña Amalia debe trasladarse a Santiago a vivir con su suegra, por razones de salud. Después del nacimiento de su hijo Rafael, doña Amalia no se recupera y muere en 1861, a los 24 años.
Don Maximiano deja a los niños al cuidado de su madre y se traslada del norte a Valparaíso para estar más cerca de ellos. Antes de un año, apoyado por su familia que lo veía desconsolado, emprende un largo viaje a Europa, satisfaciendo su interés por la historia y el arte.
Junto con su intensa dedicación a sus empresas, Don Maximiano participa activamente en la vida pública de su país. A los 25 años ocupó por primera vez un asiento en la Cámara de Diputados. Fue elegido diputado por tres períodos, para luego ser elegido Senador de la República por 9 años. Le correspondió participar activamente en tareas diplomáticas en Estados Unidos y el reino Unido por encargo del gobierno. Incluso en una oportunidad, demostró su amor por su país avalando operaciones comerciales de la nación con su fortuna personal.
En 1870, siguiendo el ejemplo de su suegro, decide iniciar la plantación de viñedos en Panquehue, localidad ubicada al norte de Santiago, en el valle de Aconcagua. A diferencia de otras familias que formaron viñedos en las cercanías de Santiago, él prefiere un lugar más alejado de la capital, siguiendo su vocación de pionero. Cuando decidió plantar sus viñedos en esa zona señaló: "de la mejor tierra, el mejor vino".
La plantación fue modelo de trazado, bien cuidada y ordenada, que dejó en evidencia a Don Maximiano como un empresario que también podía trabajar con la naturaleza. Decía: "a la vid es necesario cuidarla y atarse a ella más que a una obra de arte, porque la vida de la vid es paralela a la del hombre. A la parra se le quiere y se le educa como a los humanos, no se le deja crecer desordenadamente, porque para dar frutos, hay que evitar extenderse en hojas vanas". Don Maximiano alcanzó a plantar 300 hectáreas en Panquehue. Posteriormente, su hijo Rafael las aumentó del mundo en manos de un solo propietario.
En 1871, conoce a doña Carmen Valdés, hija del Intendente de Valparaíso, con quién se casa. Inicia la construcción de una gran casa en Panquehue, junto a un hermoso parque diseñado por paisajistas franceses. Será el lugar de descanso de la nueva pareja.
El destino quiere otra cosa. Durante el mismo año 1871 deben efectuarse elecciones presidenciales. Lamentablemente para Don Maximiano, los candidatos son muy cercanos a él:su hermanastro Rafael Errázuriz y su suegro José Tomás Urmeneta. Siendo él un personaje de gran influencia en la política chilena, decide que la única solución para no verse obligado a tomar partido es alejarse de Chile. Viaja a París con su nueva esposa e hijos. A su regreso, en las regiones del trópico, Carmen contrae la fiebre amarilla y sólo alcanza a regresar a Chile para morir junto a su familia.
Con fortaleza inquebrantable, Don Maximiano continúa con sus actividades y se concentra en la educación de sus hijos. Decide construir una nueva casa en Santiago a donde se muda para alejarse de los recuerdos. Este edificio, que en la actualidad ocupa la Embajada de Brasil, es uno de los más bellos de la capital.
En 1878 muere su ex suegro y socio, don José Tomás Urmeneta. Junto con formar una nueva sociedad con sus hijos, decide iniciar su retirada paulatina del mundo de los negocios, la diplomacia y la política.
En 1883, con sus hijos ya casados, se radica definitivamente en Panquehue junto a sus viñedos, vendiendo su casa en Santiago. Decide vivir en la casa de administración del campo. Nunca uso la mansión construida para vivir con su segunda esposa. A los 48 años, transforma su vida complementa y se dedica a la oración y a ayudar a los más pobres. En la tranquilidad de Panquehue, vive austeramente, se dedica a construir casas para sus trabajadores, funda una escuela y levanta una iglesia. También entrega una parte importante de su colección de obras de arte a fundaciones dedicadas a ayudar a los más necesitados.
En 1890, a los 58 años, fallece Don Maximiano Errázuriz.
Eduardo Chadwick comenzó su carrera en el mundo del vino a los 23 años, luego de graduarse con un Master en Ingeniería Industrial en la Universidad Católica de Chile en 1983, tras lo cual se unió a su padre, Alfonso Chadwick, en la bodega familiar Viña Errázuriz. Eduardo representa a la sexta generación dueña y administradora de esta viña, fundada por don Maximiano Errázuriz en el año 1870.
En el año 1983, mientras aprendía a través de su padre viticultura y el arte de elaborar vinos, Eduardo vislumbró el gran potencial de Chile para producir vinos finos. En 1985, Eduardo visitó la feria Vinexpo en Burdeos, Francia. Tal fue la impresión que se llevó el joven Eduardo al conocer las técnicas de elaboración de vino utilizadas en ese país que decidió quedarse en Francia para luego perfeccionar sus conocimientos en el Instituto de Enología de Burdeos. Esta experiencia le inspiró un verdadero amor por los viajes y el deseo de aprender más acerca del arte de elaborar vinos finos. Sus visitas a Borgoña, Napa y Toscana, entre una larga lista de famosas regiones vitivinícolas del mundo, inspirarían e influenciarían la elaboración del vino en Viña Errázuriz.
Tal ha sido el entusiasmo de Eduardo que viajar se ha convertido en una rutina para él y para el equipo técnico de la viña, quienes visitan cada año regiones productoras de vinos finos con el propósito de refinar también sus propias técnicas vitivinícolas.
Así, desde comienzos de 1985 hasta principios de los años noventa, Eduardo se embarcó en la tarea de implementar nuevas tecnologías de viticultura y en modernizar los equipos de la empresa familiar.
Desarrolló Don Maximiano Founder’s Reserve, el primer vino Ultra-Premium de Viña Errázuriz. En su elaboración, sólo se utilizó fruta proveniente de las mejores parras de las laderas del magnífico viñedo Don Maximiano. Eduardo, además, comenzó a expandir los viñedos en el Valle de Aconcagua y a experimentar con nuevos clones y variedades como Shiraz y Sangiovese. También adquirió una nueva propiedad en el Valle de Casablanca llamada “La Escultura”, en donde se producen vinos Sauvignon Blanc, Chardonnay y Pinot Noir de alta calidad.
Alfonso Chadwick Errázuriz falleció en 1993 y Eduardo se convirtió en presidente de Viña Errázuriz, continuando el gran legado de su padre: la pasión por el vino y la búsqueda de la excelencia.
En 1994, junto a Maison Louis Jadot, en Borgoña, formó la Agencia Hatch Mansfield, en el Reino Unido –organismo del cual hasta el día de hoy continúa siendo su presidente– con el fin de distribuir vinos de Viña Errázuriz y también otros vinos finos. Además, ese mismo año, Eduardo pasó a ser el director de la Asociación de Exportación de vino chileno, con sus oficinas principales en Santiago de Chile, y continúa promoviendo de forma activa los vinos chilenos en todo el mundo.
En 1995, Eduardo formó una sociedad con la Viña Robert Mondavi de Napa, California. Su sueño era producir un vino chileno que estuviese a la altura de los mejores del mundo; de esta forma, dicho vino, bautizado “Seña”, fue lanzado al mercado en enero de 1997.
Al mismo tiempo fueron incorporados los vinos Super Premium Arboleda y la línea Caliterra, provenientes de varias apelaciones chilenas, los cuales, en la actualidad, son comercializados en todo el mundo.
Actualmente y como una forma de fomentar la verdadera expresión de terroir de su vino ícono, Seña, Eduardo está llevando a cabo un proceso de transformación de esta viña para que en ella se elaboren vinos biodinámicos.
Al mismo tiempo, Eduardo está sumamente interesado en educar a los consumidores sobre el potencial de Chile como productor de vinos finos. Así, en el año 1999, Viña Errázuriz se convirtió en uno de los auspiciadores principales del Instituto Masters of Wine del Reino Unido, ofreciendo de esta manera su colaboración a dicho organismo. La función del instituto es promover la educación vitivinícola al más alto nivel en el ámbito internacional, filosofía que Eduardo comparte y promueve activamente.
En el año 2002 Eduardo introdujo al mundo un nuevo proyecto: Viñedo Chadwick, dando a conocer así la cosecha 1999. Este vino tinto Ultra-Premium, que rememora a su padre Don Alfonso Chadwick, está elaborado con frutos provenientes del viñedo ubicado en la residencia original de los Chadwick, en el Valle del Maipo. Este es un lugar histórico, poseedor de un terroir de gran calidad, en donde alguna vez estuvo la cancha de polo en la cual Don Alfonso practicaba su deporte favorito.
En el año 2003, Eduardo fue invitado como orador a la conferencia anual de Wine and Spirits Education Trust, en Londres, organización que tiene como misión educar y promocionar la cultura vitivinícola. El tema de la conferencia fue “Chile, una historia de éxitos, ¿pero hacia dónde vamos ahora?”
En enero del año 2004, un evento histórico se llevó a cabo en Berlín. Como parte de una cata a ciegas de vinos premier cru, de origen francés e italiano, y de los mejores vinos de viña Errázuriz, Eduardo presentó sus vinos íconos: Viñedo Chadwick 2000 y 2001, Seña y Don Maximiano Founder’s Reserve. En este evento dirigido por Steven Spurrier, algunos de los más respetados periodistas especializados en el área, escritores y consumidores, estos tres vinos superaron en competencia a los famosos vinos Château Lafite, Château Margaux, Château Latour y a vinos de culto italianos como Tignanello, Sassicaia, Solaia y Guado al Tasso. Viñedo Chadwick 2000 y Seña 2001 se ubicaron en primer y segundo lugar respectivamente, hecho que Jancis Robinson consideró como un hito para la industria vitivinícola chilena, ahora conocido simplemente como la “Cata de Berlín”.
En Julio de 2005, la revista Decanter eligió a Eduardo Chadwick como una de las 50 personas más influyentes en la industria del vino y Viña Errázuriz, a su vez, fue considerada como referente de calidad entre los vinos chilenos.
En diciembre de 2005, Eduardo se integró como miembro a la “Cofradía del Mérito Vitivinícola”, sociedad formada en 1983 por un grupo selecto de productores, académicos y distinguidas personalidades de la industria vitivinícola chilena. La Cofradía tiene como fin cuidar la autenticidad, calidad e imagen del vino chileno. Por más de una década, esta importante organización ha fomentado los valores éticos en la elaboración de vinos chilenos.
Eduardo y su esposa, María Eugenia, se casaron en 1987 y tienen cuatro hijas. Cuando no está en la viña o de viaje por el mundo, Eduardo disfruta jugando tenis, esquiando o practicando andinismo. Recientemente escaló el Monte Aconcagua, cuyas quebradas proveen de agua el terroir de los viñedos Don Maximiano. El Monte Aconcagua es la cumbre más alta de occidente con 6.962 metros de altura.
Francisco nació en Santiago en 1969, y desde el 2003 es Enólogo Jefe de Viña Errázuriz, tomando la Gerencia Enológica Corporativa del Grupo de Viñas Errázuriz el año 2011, que incluye a las Viñas Arboleda, Seña y Caliterra. Francisco es Ingeniero Agrónomo de la Universidad de Chile, y posee una Maestría de la Facultad de Enología de la Universidad de Bordeaux (Diplôme d’Etudes Supérieurs Spécialisées) la cual cursó becado por el gobierno Francés.
Durante su carrera, Francisco ha participado en vendimias en Francia, en Languedoc-Roussillon, como flying winemaker de la bodega Michel Laroche; en Pomerol en Le Bon Pasteur, una de las renombradas viñas de Michel Rolland y en Sancerre en Chateau de Sancerre, famoso por sus vinos blancos. En los Estados Unidos trabajó en Hallcrest Winery, una de las primeras viñas californianas en obtener certificado orgánico. En Argentina trabajó como Director Técnico de la Bodega Jacques et Francois Lurton, ubicada en el Valle de Uco. Ha participado además, en numerosas giras técnicas en Francia, Nueva Zelandia, Italia, Portugal, Australia y Argentina.
En Chile, comenzó trabajando en la Viña Santa Carolina y luego pasó cuatro años como Enólogo Asistente de Casa Lapostolle, antes de ingresar a Viña Errázuriz.
Francisco habla inglés y francés perfectamente y su afición por la aviación lo llevó a conseguir su licencia como piloto de monomotores en 1998.
Con su señora de nacionalidad francesa tiene dos hijas.
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