2008

La temporada vitivinícola 2007-2008 termina dejando la sensación de encontrarnos frente a un año de calidad que podría definir como correcta. Esta vendimia nos presentó desafíos particulares en algunos casos, como las altas temperaturas de los meses de verano y muy buenos resultados en algunas cepas como el Merlot, Shiraz y Carmenère. La percepción general a nivel país es que se trató de un año atípico (al final casi todos lo son): el invierno más frío y seco de los últimos 40 años; temperatura del mar durante primavera 2°C bajo el promedio histórico (La Niña); primavera fría, seca (la información de nuestras estaciones meteorológicas indica que se vivió una temporada seca hasta fines de abril); alta acumulación térmica en marzo y abril.

La suma térmica de la temporada estuvo dentro de los promedios históricos en la mayoría de los valles pero con una primavera fría, altas temperaturas máximas en enero y febrero y alta acumulación térmica en marzo y abril. Para Viña Errázuriz se trató de una buena temporada en calidad con rendimientos medios, en general ajustados a nuestras proyecciones.

En todos los valles (Aconcagua Costa, Maipo Alto, Casablanca, Colchagua y Curicó), con la sola excepción del Valle de Aconcagua Interior, la suma térmica promedio acumulada entre los meses de octubre 2007 - abril 2008, medida en Grados-Día (Base 10º C, corte en 19°C) fue superior al de la vendimia 2007, y superiores a los promedios históricos, aunque con algunas diferencias importantes entre valles.

El Valle de Aconcagua Interior, presentó una condición de año frío respecto a la suma térmica histórica, destacándose dos realidades. Los viñedos Seña, Las Vertientes y Max VI, presentaron una condición de año frío, con una acumulación térmica promedio durante la temporada 2007-2008, de sólo 1603 grados-día, cifra inferior en 30 grados-día respecto a la temporada anterior (1633 grados-día) y en 82 grados-día respecto al promedio histórico (1685 grados-día), mientras que Viñedo Don Maximiano (MAX I al V) presentó una suma térmica (1644 grados-día) superior en un 2% a la temporada anterior (1612 grados-día) pero un 4,2% inferior al promedio histórico (1717 grados-día).
En el caso de Aconcagua Costa (Chilhué y Manzanar), la suma térmica fue superior (1519 grados-día) a la registrada el año 2007 (1375 grados-día).

Al analizar el comportamiento de las temperaturas a lo largo de la temporada, Aconcagua Interior, Casablanca, Leyda y Maipo Alto presentaron una primavera fría, y durante los primeros meses de la temporada (octubre a diciembre 2007) la suma térmica fue claramente inferior a la registrada la temporada anterior e inferior a los promedios históricos. Aconcagua Costa, Colchagua y Curicó, en cambio, presentaron sumas térmicas altas desde el inicio de la temporada, las que se mantuvieron durante todo el período.

Así, Colchagua se presentó caluroso, registrando la suma térmica más alta de la temporada (1700 grados-día), superior en un 6,4% al registro del año anterior (1598 grados-día) y 2,4% superior al promedio histórico (1660 grados-día), mientras que Maipo Alto tuvo una condición térmica moderada (1627 grados-día), superior en sólo un 0,8% al promedio histórico (1614 grados-día).
A partir de enero, se registraron peaks de temperaturas, con máximas absolutas que superaron los 37°C en Colchagua y los 36°C en Curicó, que rondaron los 34°C en Maipo Alto y Viñedo Don Maximiano en Aconcagua, alcanzando los 32°C en Casablanca, Leyda y Aconcagua Costa. Las altas temperaturas se repitieron en febrero (aunque menores a las de enero) y marzo y abril se presentaron inusualmente cálidos lo que hizo avanzar la suma térmica en todos los valles, quedando todos por sobre lo registrado el año anterior y algunos muy por sobre el promedio histórico (Colchagua y Maipo Bajo). El fenómeno de las elevadas máximas registradas en marzo fue capital pues éstas se mantuvieron altas durante varios días seguidos, por sobre los 32°C lo que tuvo un impacto en la condición de la fruta.
La única excepción se produjo en Aconcagua Interior (Viñedo Seña, Las Vertientes y Max VI) con temperaturas un 1,5% por debajo del registro de la temporada anterior y un 5,6% bajo el promedio histórico.

El comportamiento de las distintas etapas fenológicas (floración, cuaja, pinta y madurez), estuvo marcado por la condición de invierno seco (Aconcagua registró precipitaciones de sólo 92 mm en este período, con una disminución de un 60% respecto al promedio histórico) y frío (temperaturas medias mensuales más bajas que la temporada anterior, además de una mayor acumulación de horas frío y ocurrencia de heladas invernales), lo que influyó en un inicio de brotación entre 10-15 días más tardía que la temporada anterior, pero destacando una mayor uniformidad.

La brotación más tardía y una floración dentro de las fechas históricas, sumado a la poca disponibilidad de agua del suelo producto del invierno seco, determinaron un período de crecimiento vegetativo corto, el que sólo se recuperó entre cuaja y pinta, resultando en una temporada de vigores moderados y canopias transparentes.

Durante el mes de octubre de 2007 se registraron dos eventos fríos en la zona de Casablanca (7 y 18 de Octubre) que no presentaron mayores daños mientras que en las localidades costeras (Aconcagua Costa y Leyda) las temperaturas no bajaron de los 2,0º C como mínima.

Las altas temperaturas registradas en enero, febrero y marzo hicieron avanzar la madurez, generando al mismo tiempo en algunos valles, problemas de deshidratación de fruta, especialmente en Colchagua y muy especialmente en viñedos con manejos hídricos muy restrictivos. Esto se vio acrecentado por los pobres crecimientos radiculares debido a la falta de agua en el suelo producto del invierno seco. Como resultado, esta zona, enfrentó una vendimia temprana, con una importante disminución en los rendimientos de cepas tintas, y más particularmente en Cabernet Sauvignon, siendo éste, sin duda el principal problema de la temporada.

Uno de los principales desafíos de esta vendimia, consistió en percibir el efecto que tendrían las altas temperaturas sobre la fruta, mantener un régimen hídrico poco restrictivo y evitar deshojes excesivos para mantener la fruta protegida, especialmente por el lado del sol de la tarde.
En el caso de Aconcagua Interior, dada una condición de año más frío, debimos esperar madurez y postergar la cosecha de los tintos en 10-14 días respecto a las fechas tradicionales e ir avanzando de modo sectorizado, con uso intensivo de mapas de vigor, cosechando las áreas mas maduras dentro de cada cuartel.

Con respecto a las precipitaciones, la temporada 2007-2008 fue seca. La condición de año seco y vigor moderado se tradujo en uvas de muy buena sanidad (ausencia casi total de Botrytis y Oidio).

Durante todo el período de maduración se registraron sólo dos eventos de precipitaciones. Uno en marzo con una lluvia de baja intensidad (7-10mm en Aconcagua, 9mm en Viñedo Chadwick, 15mm en Casablanca, 11mm en Colchagua y 12mm en Curicó) y otro al final de la temporada (27 y 28 de abril) con precipitaciones de moderada a alta intensidad según los valles (10-16mm en Aconcagua, 20mm en Viñedo Chadwick, 31mm en Colchagua y 50mm en Curicó). El efecto de esta última lluvia fue limitado pues a la fecha quedaba por cosechar mayoritariamente Carmenère, cepa de piel gruesa y resistente a enfermedades.

Respecto de los volúmenes cosechados, se registran diferencias entre cepajes y valles. El Sauvignon Blanc presentó mayores rendimientos en la mayoría de los valles (incluido Leyda), salvo en Casablanca, donde el rendimiento fue significativamente menor a lo esperado. El Chardonnay de Casablanca sufrió una importante caída. La producción de Merlot es cercana a las estimaciones, al igual que la del Shiraz. Los rendimientos de Cabernet Sauvignon son menores a las estimaciones, en porcentajes que varían entre un 15 y un 25%, mientras que Carmenère está por sobre las proyecciones.

La cosecha de Viña Errázuriz será muy cercana a la proyección de diciembre de 2007 y un 12% superior a la de la temporada 2007. En las cepas blancas, el Chardonnay alcanzó un rendimiento cercano a la proyección (-3,5%) y superior al rendimiento obtenido la temporada 2007, mientras que el Sauvignon Blanc tuvo un aumento global cercano al 5% respecto a la proyección de diciembre de 2007.
En Cabernet Sauvignon observamos una disminución promedio cercana al 11% con respecto a la proyección, pero superior en un 7% respecto de los rendimientos de la temporada anterior, producto de las bajas temperaturas primaverales en Aconcagua que influyeron en una menor cuaja, lo cual se tradujo en algunos problemas de “corrimiento” y racimos más livianos.

En resumen, la condición de año frío en Aconcagua hizo que el grueso de la cosecha se concentrara en el mes de abril y la primera semana de mayo, con una distribución similar a la del 2006 y más tardía que la del 2003, 2004, 2005 y 2007.

Los vinos tintos 2008 de Aconcagua, producto de racimos y bayas de pequeño tamaño, así como la condición de año fresco, muestran buena intensidad aromática y buena concentración de fruta. Tanto el Merlot como el Shiraz presentan calidades muy buenas, con gran intensidad frutal y buena carga tánica. El Cabernet Sauvignon de niveles altos presenta gran calidad, con buena tipicidad, taninos firmes y maduros. En los rangos siguientes se observa mayor heterogeneidad de calidades y taninos algo más duros y secos que deberían evolucionar y suavizarse con el tiempo.
El Carmenère debiera entregar excelente calidad, probándose con un muy buen equilibrio entre madurez y frescura; con gran intensidad aromática, buena acidez y con taninos redondos y sedosos.
En el caso de los blancos, en Sauvignon Blanc se observa una intensidad aromática algo menor respecto del 2007, con una calidad que varía de buena a muy buena dependiendo de los manejos (canopias, riego, carga), valles y fecha de cosecha. En su segunda cosecha, Aconcagua Costa entregó excelentes calidades. En nuestros viñedos de Casablanca, el manejo cubierto de las canopias, un régimen hídrico no restrictivo, una carga moderada y una cosecha algo más tardía que el promedio nos permitieron asegurar una muy buena calidad, con buena acidez, frescura, intensidad y tipicidades marcadas, cítricas y herbáceas. En Chardonnay podemos esperar vinos llenos, potentes, maduros, algo más pesados que los elegantes y frescos obtenidos el 2007.


Francisco Baettig
Enólogo Jefe Viña Errázuriz
Mayo, 2008

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